Leo con tristeza que uno de los restaurantes más interesantes de Madrid cierra. No conozco al cocinero, ni siquiera la experiencia fue completa la última vez que fui -a celebrar mi cumpleaños-, un par de platos demasiados fríos no acabaron de redondear la noche. Sin embargo, era diferente e intentaba hacerlo bien, tenía una idea, había talento, creatividad y buen gusto.Ahora todos nos preguntamos qué fue mal, ¿La ubicación? ¿Quizá no es un tipo de cocina que interese en Madrid? ¿Era acaso caro? Yo más bien creo que este tipo de restaurantes necesita de un apoyo extra, el que dan los medios, a veces todos tenemos que apoyar un poquito. El otro día oí decir con acierto que más que probablemente éste hubiera sido el final de Zaranda de no haber sido por la estrella michelín.
Porque en la esquelética oferta madrileña, copada de aperturas de restaurantes franquiciados durante los dos últimos años, la mediocridad se imponen poco a poco, gana terreno el gris. Cada día más chefs ejecutivos, fashion, más ver-y-ser-visto; ambientes sofisticados. Cada día menos cocina arriesgada, parida desde las entrañas, cada día menos diferencias. Madrid se está convirtiendo en el reino del chuletón y el jamón de Joselito.
No quiero hacer demagogia de esto, estos restaurantes tan bonitos -quizá no tan baratos- tienen su lugar. Entiendo que haya gente a la que le atraigan más estos sitios, de la misma manera que Aquí hay tomate tiene audiencia -mucha-. Lo fácil, lo que no hace pensar, siempre tuvo más éxito y unos berberechos abiertos al vapor le gustan a cualquiera.
Lo que no me convence tanto, es que desde el entorno gastronómico -la crítica-, se le zumbe sin descanso a Sandoval, a Pérez Arellano o César Rodríguez e incluso al mismo Andrés Madrigal. Quizá no siempre acierten o no sean los mejores cocineros del mundo, arriesgar no siempre fue fácil. Son curiosamente los más fuertes, los que cuentan con apoyo empresarial fuerte, los que tienen bien asegurada la portada laudatoria del viernes o del sábado. ¿Qué aportan Sula, Pandelujo, Astrid & Gastón o Baby Beef Rubaiyat a la gastronomía? ¿Por qué esa indulgencia en su tratamiento en comparación con otros? ¿Qué tienen que aportar a la gastronomía de Madrid? No digo que no hagamos un ejercicio crítico con los primeros, pero no juzguemos con la misma nota un ejercicio de 6 que un ejercicio de 9,5.
Es que tiene guasa que se critique el afán mediático de Sandoval o de Arola y se nos caiga la baba ante el tal Gastón, el dueño del Mc Donalds de los ceviches.



