13/6/20

El duelo

Cada verano en Galicia subimos a un par de cementerios del interior. Pegados a la iglesa, en la falda del pueblo, son en sí mismo un diario de la vida de un pueblo. Los apellidos se repiten, Camba, Vieito, Paz... pero las flores no faltan y las lápidas están limpias, tan limpias como pueden estar tumbas que en muchos casos estan a quinientos kilometros de casa.

Al principio me costo entenderlo, me parecia un culto morboso a la muerte. Tan cerca de las casas, con apellidos que son los tuyos, qué sentido tiene esa cercanía con la muerte, como si el duelo no pudiera acabar nunca.

Hoy he visto a Luz Casal cantar la Noche Negra con muchas rosas blancas alrededor, una por cada gallego muerto por coronavirus. La letra es de Rosalía de Castro y su belleza y lucidez son de tal calibre que lo explica todo para quien pueda entenderlo. Cuando la oía llore otra vez. porque de ésta yo sólo salgo llorando. Ahí esta la negrura, el minimalismo, la enormidad de esta muerte tan desproporcionada, que diria Alvite, como encontrarse una ballena en una almeja.

No quiero celebrar nada, no todavía. Estamos en tiempo de duelo, ya habrá tiempo de celebrar cuando, como dice Luz, aquellos que tengan fortuna debieran compartirla con los necesitados. Este bocado de hiel hay que tragárselo y es enorme. Si escondemos la muerte, qué valdrá la vida después.

Este verano el cementerio de Cerdedo tendrá mas lápidas, apuesto a que habra flores frescas y el marmol estará limpio como nunca. Iré, claro.

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